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El arte de la procrastinación o no dejes para mañana...

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Al arte de dejar las cosas para otro momento se le llama "procrastinación". Aunque este palabro puede ser una característica que define a algunos individuos, también es cierto que no suele ocurrir en todas las áreas de su vida y, en mayor o menor medida, nos ha afectado a todos en algún momento.

Estos pueden ser algunos de los síntomas que frecuentemente delatan a la procrastinación:

• A veces, lo primero que haces por la mañana antes de iniciar tu trabajo es mirar tu correo personal o tu Facebook (o similar)
• Nunca has realizado completamente ninguna de tus ideas creativas
• Tu escritorio (real o virtual) suele estar desordenado
• Cuando tienes muchas tareas prefieres irte a dormir y levantarte al día siguiente temprano para finalizarla
• Justo después de aceptar un encargo, te vas a tomar un café para relajarte y pensar
• Tu lista de propósitos de año nuevo no cambia desde el siglo pasado.

Si estos síntomas te resultan familiares, aquí tiene un sencillo test para verificalo. Puntúa del o al 3 lo de acuerdo que estás con estas frases siendo 0 = En absoluto, 1 = A veces, 2 = Moderadamente, 3 = mucho.

1. Con frecuencia me digo que lo haré cuando tenga ganas
2. Me irrito cuando las cosas son difíciles
3. Alargo los plazos cuando no tengo ganas de trabajar
4. Prefiero no hacer nada antes que fracasar
5. Soy muy autocrítico
6. Jamás me siento orgulloso de mis realizaciones
7. Temo no lograrlo
8. Me siento culpable cuando pienso en todo lo que debería hacer
9. Nunca tengo ganas de hacer las cosas que debería hacer
10. Odio a las personas que intentan controlarme y decirme lo que debo hacer

Si tu resultado suma más de 15, sigue leyendo, tu procrastinador interior te está jugando una mala pasada.

La procrastinación tiene poco que ver con la pereza, que está más relacionada con tareas que no nos motivan por ser repetitivas y tediosas, por costar esfuerzo ya sea físico o psicológico, o porque la recompensa a corto o medio plazo no sea lo suficientemente atractiva.

Sin embargo, cuando se da la procrastinación suele tener más que ver con un bloqueo interno, algo que secretamente nos impide hacer lo que tenemos previsto en el momento señalado. El Doctor Piers Steel, investigador de la Universidad de Calgary, ha desarrollado una fórmula bautizada como teoría de la motivación temporal, que, según asegura, explica la procrastinación:

U=EV/IS

(U) es la Utilidad de la tarea una vez realizada, que es directamente proporcional a las Expectativas (E) y a (V) que es el Valor que le concedemos a terminar el trabajo. Además es inversamente proporcional a la Inmediatez (I) que requiera la tarea y a la Sensibilidad de cada persona a los retrasos (S).

De acuerdo con esto, las tareas que posponemos sueles suponernos un cierto reto y/o un temor a perder algo, bien mientras las ejecutamos o bien a su término. Suelen ser tareas que tienen que ver con nuestra identidad, con nuestra valía: si soy o no capaz de acabarlas, si pueden ser evaluadas por los demás o en las que puedo fracasar de alguna u otra manera. Es decir, las tareas que queremos que se lleven a cabo mejor y a las que más importancia otorgamos son las que más frecuentemente demoramos.

Según esto, parece claro que más que pereza lo que hay detrás de la procrastinación puede ser un exceso de perfeccionismo o una falta de autoestima, ya que dos de los factores que más favorecen una buena autoestima son la capacidad de controlarse y la autodisciplina, cualidades que son inversamente proporcionales a la procrastinación.

Sin embargo, la procrastinación no es ni mucho menos un defecto de la personalidad o del carácter, ni es un rasgo negativo, aunque así lo pareciera sobre todo el que la padece. Es simplemente un hábito. Como todos los hábitos está incrustado en nuestro inconsciente, que lo usa como una forma de defender al individuo de algo. Ese algo suele ser un temor profundo al fracaso.

Es normal que a priori no lo identifiquemos como tal. Por eso, es tan importante darnos cuenta de que la procrastinación no es un error, sino una fuente de valiosísima información. Cuando nos veamos dejando algo para otro momento, cabe preguntarnos ¿a qué tengo miedo? ¿qué puede salir mal? ¿merece la pena hacerlo tan bien como quiero o es mejor empezar ahora e ir mejorándolo en el proceso? si esto es tan importante como para tener que encontrar el momento adecuado, ¿qué tiene de malo el momento "ahora"? ¿qué puedo perder si al final no encuentro el momento correcto? ¿qué precio estoy pagando -o puedo llegar a pagar- por no llegar a terminar esto? ¿estoy realmente convencido de que lo voy a hacer bien? Todas estas preguntas nos pueden dar mucha información de qué es lo que está pasando en nuestro interior. Este es el primer paso para superarlas y convertirnos en la persona eficiente y eficaz que queremos ser y que queremos que todos reconozcan.

Tips para vencer a tu procrastinador interior

Si el refrán "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" no tiene que ver contigo, es posible que estos consejos te puedan ser de ayuda:

1. Utiliza sistemas de alerta en tu e-mail, en tu móvil o recurre a los clásicos post-it para recordarte que es el momento de empezar una tarea. Si a pesar de estar avisado, decides posponer su ejecución, puede ser que debas empezar a preguntarte qué pasa en realidad en tu interior.

2. Comprométete con alguien a realizar lo que te propones. Ya sea ir al gimnasio, dejar de fumar, comenzar la dieta o hacerte vegano, es posible que te sirva comprometerte con al menos tres amigos. A muchas personas el no "quedar mal" con otros o infringir su palabra les sirve de motivador para cumplir sus compromisos. ¿Eres uno de ellos?

3. Buscar apoyos. ¡Pide ayuda! A veces, queremos hacer las cosas por nosotros mismos, eso está genial, pero ¿qué tiene de malo un poco de apoyo? Sobre todo si hace que nos cueste menos realizar la tarea. Y si prefieres no inmiscuir a nadie conocido en tus asuntos a mejorar, puedes buscar ayuda profesional. Un coach está para eso, para apoyarte y hacer que superes este hábito con menos esfuerzo y en menos tiempo. Seguro.

4. Asignar un tiempo y una duración para cada tarea. Sin pensar, de forma automática, cuando el reloj marque la hora definida empieza la tarea. Aunque el lienzo se quede en blanco, no importa, cuando toque me pongo y cuando se acabe el tiempo lo dejo. Ese será tu primer éxito para combatir la procrastinación.

5. Mantener el lugar de trabajo ordenado. A mi me da paz interior, le da la importancia debida a la tarea y centra mi mente. ¿Y a ti?

9. Mantener la mente centrada. Igual que el lugar de trabajo, el ruido interno y la suciedad mental no dejan que la creatividad aflore. Si tienes elementos distractores a tu alrededor como el correo abierto, el móvil conectado o música estridente de fondo (por mucho que te guste), tendrás a mano la excusa perfecta para dejar lo que estés haciendo y comenzar una tarea poco productiva como mirar al Facebook, Twitter o contestar ese correo sin importancia que te a saltado encima desde la bandeja de entrada. Hay tiempo para todo, sobre todo si tienes la tranquilidad de haber dejado el trabajo hecho.

10. Hacerlo ¡ahora!. Sin pensar, sin excusas, este momento es como cualquier otro y si crees que habrá otro mejor, te estás engañando a ti mismo y le estás dando alas a tu procrastinador interior.

Ahora mismo, te propongo un ejercicio. Escribe en una hoja de papel las cosas que normalmente dejas para más tarde: ir al gimnasio, llamar a tu madre, leer ese libro que lleva dos años en la estantería, ponerte con el informe, llamas a ese cliente gruñón, pedirle a tu jefe un aumento... lo que sea. ¿Lo has hecho? Bien. Ahora por cada una contesta a las siguientes preguntas:

- ¿A qué tengo miedo?
- ¿Qué es lo peor que puede pasar si lo hago?
- ¿Qué es lo mejor que puede ser si lo hago? (sobre todo que ya no lo tendrás pendiente)
- ¿Qué recompensa me voy a dar cuando lo termine? (ahora sí, ese café o ese vistazo a Facebook)

¿Quieres que te cuente un secreto? Dejar las cosas hechas crea adicción. Genera una gran satisfacción personal y una sensación de poder inmensa, también mejora tu autoestima y eleva tu energía. Es genial cuando lo pruebas.

Pero siempre recuerda, no hay errores, sólo resultados...


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Publicado en Desarrollo personal

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