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VIDEO. In The fall. ¿Esta es tu vida? Todavía estás a tiempo

 

¿Esta es tu vida? Si es así, todavía estás a tiempo. Eso sí, ten cuidado con las cáscaras de plátano ;)

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No esperes más y ¡comienza a vivir la vida que quieres!

El arte de la crítica en la empresa... y en el matrimonio

 

como criticar

 


Critica, pero bien.

Si estás viviendo en tu empresa un descenso de la productividad, un incremento de los retrasos en las entregas, un aumento de las quejas de los clientes, errores en cadena, contratiempos de todo tipo, falta de puntualidad o compromiso del personal, o un éxodo de tus empleados que prefieren irse a otro sitio donde están más contentos, es más que posible que tu problema sea que estás criticando mal.

Los efectos destructivos de un estado de ánimo por los suelos, de unos trabajadores amedrentados o de unos jefes arrogantes (o cualquiera de la muchísimas manifestaciones de un entorno laboral) pueden ser casi imperceptibles a los ojos de quienes no están directamente implicados. Sin embargo, tienen un coste inevitable en los resultados económicos. Y cuando esto se da por demasiado tiempo, puede llevar a las empresas incluso a la quiebra. Y no lo digo yo, son palabras de Daniel Goleman, el mayor experto del mundo en Inteligencia Emocional.

Pero sigamos escuchando a los expertos. Según Shoshona Zuboff, psicólogo de la Facultad de Empresariales de Harvard: "Hubo un largo periodo de dominio directivo de la jerarquía corporativa en el que se recompensaba al jefe manipulador que actuaba como si estuviera luchando en la selva, pero esa rígida jerarquía empezó a desquebrajarse en los años ochenta, debido a la globalización por un lado y a la informática por otro. El luchador de la selva simboliza el pasado de la empresa, el especialista en relaciones interpersonales es el futuro".

Es más que evidente que cuando estamos alterados nuestra atención disminuye, nuestra capacidad de concentración y nuestra memoria se ven resentidas, incluso nuestra capacidad de aprendizaje o la toma de decisiones se ven drásticamente mermadas. El estrés atonta a la gente. Y sin lugar a dudas, una crítica destructiva es uno de los factores de alteración y desmotivación más potentes que se pueden dar, no sólo en la empresa, sino en la vida cotidiana.

La diferencia estriba en que cuando el que me hunde con una opinión es mi amigo, me afecta, por supuesto, pero me siento con el poder de defenderme o al menos de rebatir su crítica. Pero cuando se trata de mi jefe, la cosa cambia. La figura de autoridad, incrementa nuestra percepción de indefensión y disminuye significativamente nuestra sensación de valía. Estos elementos unidos alimentan la incapacidad para decidir generando un estado de shock y de parálisis que retroalimentan nuestra sensación de poca valía e indefensión, creando un círculo vicioso que suele acabar en baja productividad o huida a otro entorno menos hostil.

En este momento, la buena intención implícita pero no explicitada verbalmente de la crítica (dando siempre el beneficio de la duda a la intención del criticador), que suele ser servir de incentivo, de motivador para conseguir un mejor desempeño o un mejor resultado, se convierte en exactamente lo contrario: un ahuyentador del talento.

De la misma forma que sucede en un matrimonio, los ataques verbales que personalizan los comportamientos y elecciones del otro son la causa principal de rechazo y alejamiento de la relación ya sea marital o laboral. El criticado se pone a la defensiva, pone mil y una excusas o elude su responsabilidad. Acto seguido comienza a esquivar al criticador intentando tener el mínimo contacto con él. Esto suele acabar en la finalización de la relación laboral o su equivalente matrimonial, en divorcio.

Por el contrario, todos hemos experimentado cómo el estar en sintonía con los sentimientos de las personas con las que tratamos, ya sean jefes, colaboradores, subordinados o clientes, ser capaces de manejar las diferencias de opinión de una forma constructiva nos lleva a una sensación de flujo, de satisfacción interior, de trabajo bien hecho y, por consiguiente, de mayor sensación de capacidad y motivación para emprender con éxito la próxima tarea. Y en esto consiste saber liderar, en dominar el arte de promover que la gente colabore para alcanzar un objetivo común.

Sin embargo, la crítica es fundamental para el buen funcionamiento de las organizaciones. Tanto la empresa como el matrimonio son sistemas: la forma de actuar de un individuo perteneciente al sistema, afecta al buen funcionamiento del sistema en su totalidad. El intercambio de información permite a los individuos saber si el trabajo se está llevando a cabo hacia el objetivo indicado o si por el contrario se está alejando de él y necesita ajustes o mejoras o un cambio total de dirección. Si nadie comunica a la persona qué está haciendo de manera adecuada o errónea, si no sabe cuál es la opinión de sus jefes, compañeros, clientes, etc. no podrá estar seguro de lo que se espera de él y a medio plazo los daños pueden ser irreversibles.

Por este motivo, criticar y orientar puede ser la parte más importante del trabajo de un directivo: dirigir personas. Pero de la misma manera, porque suele ser la más controvertida es la más evitada y aplazada de todas. A nadie le gustan los enfrentamientos. Bueno, es cierto, al menos a casi nadie...

Entonces, ¿cómo se debe criticar?

En primer lugar, una crítica bien planteada debe estar dirigida al comportamiento de la persona y en ningún caso se debe personalizar como un rasgo permanente de personalidad. Es decir, en lugar de decir "eres un descuidado" aludiendo directamente a la identidad: "eres", debemos referirnos al comportamiento concreto "has dejado el grifo abierto y lleva toda la noche desperdiciándose el agua".

Esto es especialmente importante ya que cuando una persona asume un hecho como un defecto de su personalidad, esto lleva implícito que no lo puede cambiar. Es como haberle etiquetado de por vida: "eres un desastre" "eres tímido" "eres impuntual", como una cadena perpetua. Si el individuo se identifica con este rasgo de comportamiento a este nivel, asumirá que es imposible de corregir y automáticamente perderá la esperanza y dejará de intentarlo.

Harry Levinson, psicoanalista consultor empresarial y experto en la materia, da cinco consejos para realizar una crítica constructiva:

1. Concretar

Una persona se desmoraliza si se le dice que está haciendo "algo" mal. Es necesario que tenga toda la información de la forma más concreta posible y mencionar lo que ha hecho bien, lo que ha hecho mal y lo que tiene que hacer para mejorarlo.

2. Ofrecer una solución

La crítica debe apuntar hacia donde reside la solución. En caso contrario el receptor quedará desmotivado, frustrado y desmoralizado. La crítica debe abrir nuevas posibilidades, tiene que percibirse como un aprendizaje o una oportunidad de mejora.

3. Estar presente

Y no sólo por elegancia. Por incómodo que sea, la crítica en privado y a la cara ofrece al criticado un contacto más cálido y personal que fomenta la toma de conciencia y evita la actitud defensiva, posibilitando un marco que le da la oportunidad de responder o pedir alguna aclaración.

4. Ser sensible.

Según Levinson los jefes con baja empatía son los que lanzan las críticas más hirientes y fulminantes. Ponerse en el lugar del otro y el distanciamiento antes de lanzar la crítica, como irse a dar una vuelta para calmar los ánimos o dejar pasar al menos 24 horas, son estrategias válidas para los que aun no han fortalecido su músculo empático. Por otro lado, el profesor recomienda no tomarse personalmente ningún comentario de este tipo de personas, sino fomentar la capacidad de distanciarse y filtrar las palabras para encontrar una oportunidad de aprendizaje en la experiencia: ooohhhhmmmmmm.

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No esperes más y ¡comienza a vivir la vida que quieres!

Cómo vencer al más temido enemigo: el miedo

 

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"Los cuentos se inventaron para dormir a los niños y despertar a los adultos"
Por Jorge Bucay

La idea de este cuento llegó a mí escuchando un relato de Enrique Mariscal. Me permití, partir de allí prolongar el cuento transformarlo en otra historia con otro mensaje y otro sentido. Así como está ahora se lo regalé una tarde a mí amigo Norbi.


Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba además, que todos lo admiraran por ser poderoso, así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era.


Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él, era el más poderoso del reino.


Invariablemente todos le decían lo mismo:


-Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él, él conoce el futuro.
( En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente "magos").
El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí. No decían lo mismo del rey. Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso.

Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan: Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago y después la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado, tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes...

Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó... ...Después de la gran cena. El rey hizo pasar al mago al centro y ante le silencio de todos le preguntó:
- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
- Un poco – dijo el mago.
- ¿Y puedes leer tu propio futuro, preguntó el rey?
- Un poco – dijo el mago.
- Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey - ¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?
El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.
- ¿Qué pasa mago? - dijo el rey sonriente -¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver el futuro?
- No es eso - dijo el mago - pero lo que sé, no me animo a decírtelo.
- ¿Cómo que no te animas?- dijo el rey-... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
- No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey...
Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.
El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.

Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio... Los pensamientos se agolpaban en su cabeza. Se dio cuenta de que se había equivocado. Su odio había sido el peor consejero.

- Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? – preguntó el invitado.
- Me siento mal - contestó el monarca – voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.
Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones...
El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte. ¿Habría leído su mente?
La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...
Estaba aturdido. Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.
El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:
- Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.
- ¡ Majestad!. Será un gran honor... – dijo el invitado con una reverencia.

El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que nada pasara...
Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora. Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.

Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa.
Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para "consultarle" otro asunto... (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara).
El mago – que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados – aceptó...

Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones.
Pasaron los meses y luego los años.

Y como siempre... estar cerca del que sabe vuelve el que no sabe, más sabio. Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo. Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder. Empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa.

Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes. El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar, porque el rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.
Un día, a más de cuatro años de aquella cena, y sin motivo, el rey recordó. Recordó aquel plan aquel plan que alguna vez urdió para matar a este su entonces más odiado enemigo Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.

El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró le dijo:
- Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho
- Dime – dijo el mago – y alivia tu corazón.
- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado...
- Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.
Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.
Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.

El mago lo miró y le dijo:
- Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo. Pero de todas maneras, me alegra, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer, - el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. – Como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí... Te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca.
Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.

Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentí en esta relación que habían sabido construir juntos...

Cuenta la leyenda... que misteriosamente... esa misma noche... el mago... murió durante el sueño.
El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado.
No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo. Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.

¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.
Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después. Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos... Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.
Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos.

Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía... quizás de casualidad... quizás de dolor... quizás para confirmar la última enseñanza del maestro.

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Test: Mide tu Inteligencia Emocional

 

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El término Inteligencia Emocional (IE) se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás. Inteligencia Emocional no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas hacia estados positivos.

La IE es una herramienta que abarca todas las áreas de la vida. Tiene diversas funciones prácticas que son útiles para diferentes áreas fundamentales de nuestra vida:

 

- Es la base de nuestro bienestar psicológico, ayudando al desarrollo armónico y equilibrado de nuestra personalidad.

- Contribuye a nuestra buena salud física, disminuyendo o eliminando malestares psicosomáticos intrusivos y previniendo enfermedades producidas por desequilibrios emocionales permanentes como la ansiedad, tristeza, angustia, miedo, ira, irritabilidad, etc.

- Favorece nuestro entusiasmo y motivación a movernos o acercarnos hacia lo agradable y alejarnos de lo desagradable.

- Nos permite un mejor desarrollo de nuestras relaciones con las personas, tanto en el área afectiva-familiar, como en la social y laboral-profesional.

- Una alta IE es sinónimo de llevar a un nivel óptimo la relación entre las personas: determina qué tipo de relación mantendremos con nuestros subordinados (liderazgo), con nuestros superiores (adaptabilidad) o con nuestros compañeros (trabajo en equipo).

- Las emociones determinan cómo respondemos, nos comunicamos, nos comportamos y funcionamos en el trabajo.

- Un alta IE implica tener facilidad para tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, lo cual nos brindará más posibilidades de desarrollo personal.

- Las personas que poseen una elevada IE suelen ser socialmente equilibradas, extravertidas, alegres, poco predispuestas a la timidez y a darle vueltas a sus preocupaciones.

- Demuestran estar dotadas de una notable capacidad para comprometerse con las causas y las personas, suelen adoptar responsabilidades, mantienen una visión ética de la vida, son afables y cariñosas en sus relaciones.

- Su vida emocional es rica y apropiada, se sienten a gusto consigo mismas, con sus semejantes y con el entorno social en el que viven, además tienen visión positiva de ellas mismas y superan mucho antes y mejor los reveses de la vida.

 

Hemos preparado este test que evalúa la Inteligencia Emocional en las personas para que puedas evaluar con toda fiabilidad cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles en este sentido. El test evalúa cinco categorías básicas

  1. 1.Autoconocimiento emocional (o conciencia de uno mismo)
  2. 2.Autocontrol emocional (o autorregulación)
  3. 3.Automotivación (incluye la autoestima )
  4. 4.Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía)
  5. 5.Relaciones interpersonales (incluye habilidades sociales, asertividad y resolución de conflictos).

 

Test de Inteligencia Emocional

 

Selecciona en cada pregunta, la frecuencia con la que más experimentes la frase que se acerque a tu situación en particular: 

1.- ¿Es fácil para Ud. darse cuenta de lo que los demás esperan de Ud.? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

2.- ¿Evita Ud. a las personas que le hacen sentir avergonzado?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez
 e) Nunca

 

3.- ¿Cuándo algo le molesta busca excusas para escaparse de la situación dada? 

a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

4.- ¿Llega Ud. alguna vez a dudar de sus sentimientos? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

5.- ¿Llega Ud. a tener dificultades a la hora de tomar decisiones?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez
 e) Nunca

 

6.- ¿Cuándo algo no le sale como lo esperaba toma las cosas con humor?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

7.- ¿Evita Ud. a las personas que le hacen sentir culpable por algo que sucedió? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

8.- ¿Cuándo Ud. comete algún error en sus actos se da cuenta de ello? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez
 e) Nunca

 

9.- ¿Evita Ud. a las personas que le hacen sentir inferior?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

10.- ¿Se considera Ud. una persona divertida? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

11.- ¿Le gusta a Ud. sentirse el centro de atención de los que la rodean?

a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

12.- ¿Cuando siente mucho coraje por algo que le ha sucedido puede controlarse para no perder el control de sus emociones? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

13.- ¿Se siente bien consigo mismo/a ayudando a los demás?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez e) Nunca

 

14.- ¿Se considera Ud. una persona indispensable en la vida de los que lo rodean o la rodean? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

15.- ¿Cuándo ha pensado que lo que está haciendo le va a salir muy bien y resulta lo contrario le afecta emocionalmente?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

16.- ¿Cuándo a perdido algo valioso en su vida le resulta difícil de superar? 

a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

17.- ¿Se siente contento (a) con la vida que lleva en la actualidad?

a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

18.- ¿Es importante para Ud. que las demás personas reconozcan sus logros?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

19.- ¿Cree Ud que detrás de la mayoría de las críticas se esconde una mala intención venga de quien venga?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

21.- ¿Tiene Ud. la necesidad de sentirse aceptado (a) por todas las personas que conoce? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez
 e) Nunca

 

22.- ¿Siente Ud. que sus sentimientos alteran sus pensamientos?

a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

23.- ¿Cree Ud. que es necesario mostrarse ante los demás con una expresión de alegría, aunque no lo sienta en ese momento? 

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

24.- ¿Le resulta más fácil seguir a otros antes de tomar el mando?

a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez
 e) Nunca

 

25.- ¿Ante la perdida de algo muy importante en su vida es factible que lo tome de manera positiva?

a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

26.- ¿Le incomoda cuando le sacan de su ambiente cotidiano, porque le cuesta adaptarse a nuevas cosas?

 a) Siempre
 b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

27.- ¿Su conducta depende mucho del estado de ánimo que tenga en ese momento?

 a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces 
d) Rara vez 
e) Nunca

 

28.- ¿Cuando le hacen proposiciones que no le interesan no tiene dificultad para rechazarla?

 a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

29.- ¿Cuando le hacen sugerencias sobre aspectos que debe cambiar, lo acepta solo de personas que sean muy cercanas a Ud?

 a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez 
e) Nunca

 

30.- ¿Cuándo esta Ud. en apuros, le cuesta pedir favores y expresar abiertamente lo que necesita?

 a) Siempre 
b) Con frecuencia c) A veces
 d) Rara vez
 e) Nunca

 

Respuestas

 

1.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e)  0

2.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

3.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

4.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

5.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

6.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e)  0 

7.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

8.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

9.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

10.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

11.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

12.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

13.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

14.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

15.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

16.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

17.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

18.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

19.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

21.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

22.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

23.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

24.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

25.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

26.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

27.- a) 4 b) 3 c) 2 d) 1 e) 0

29.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4 

30.- a) 0 b) 1 c) 2 d) 3 e) 4

 

Resultados

De 0 a 30 puntos. Tu coeficiente de inteligencia emocional es bastante bajo. Seguramente tendrás problemas para gestionar tus emociones, en tus relaciones con los demás y en situaciones particularmente estresantes. Para elevar tu coeficiente te recomendamos trabajar personalmente con un coach especializado en inteligencia emocional que te ayudará a elevar tu gestión emocional y además te enseñará algunas técnicas que podrás utilizar en momentos de necesidad. 

De 31 a 60 puntos. Tu coeficiente de inteligencia emocional está por debajo de la media. Es posible que tengas algunos problemas en algunas áreas concretas para gestionar tus emociones, tus relaciones con los demás y en situaciones particularmente estresantes. Para ti, puede ser interesante trabajar algunas áreas donde tu bajo nivel de coeficiente de inteligencia emocional te estén molestando más. Para conseguirlo, podrías leer bibliografía relacionada con este tema, como los libros del máximo experto en la materia Daniel Goleman, o para un trabajo más personalizado podrías trabajar individualmente con un coach personal. 

De 61 a 90 puntos. Tu coeficiente de inteligencia emocional está por encima de la media, pero aun puedes mejorarlo para ganar en tu calidad de vida. Ya estás en el camino pero seguro que existen algunas dificultades para ti en algunos aspectos concretos de la gestión de tus emociones y tus relaciones con los demás. El trabajo personalizado con un coach podría ser perfecto para ti para acabar de pulir esos inconvenientes que puedes estar encontrando en tu vida.

De 91 a 120 puntos. Realmente la gestión de tus emociones no es un problema para ti. En cualquier caso, si quieres puedes afinar aún más tus habilidades para ser un verdadero maestro. Por supuesto un coach personal podría ayudarte a ello, si así lo decides.

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¿Para qué meditar?

 

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Una vez se le pregunto a un maestro de meditación ¿para que meditar? El contesto con esta historia, luego la escribió como introducción a su primer libro de meditación.

"En círculos psicoanalíticos se cuenta una historia bien conocida acerca de un hombre que es atormentado por un sueño recurrente. Este hombre se encuentra atrapado en una habitación; es incapaz de abrir la puerta y escapar. Registra la habitación en busca de la l1ave, pero nunca puede encontrada. Con todas sus fuerzas intenta abrir la puerta, pero ésta no se mueve en lo más mínimo. No hay ninguna manera de salir de la habitación excepto a través de la puerta que él mismo no puede abrir. Está atrapado y tiene miedo. En una sesión con su analista el hombre se refiere a este sueño, el cual ha estado atormentándole durante años. El analista atiende cuidadosamente al relato del sueño, prestando atención a todos los detalles, e indica que quizás la puerta se abre en la dirección opuesta. Cuando tiene este sueño de nuevo, el hombre recuerda dicha sugerencia y descubre que la puerta gira hacia dentro sin resistencia alguna.

Una situación común
Hoy en día mucha gente tiene esta sensación de estar atrapada, de estar encerrada en una vida que ya no parece ser satisfactoria. Sintiendo un sentimiento de callada desesperación y mantenido a distancia a través de una actividad constante o de remedios milagrosos. ¿Quién de entre nosotros no ha sentido alguna vez la necesidad de escapar hacia una nueva vida, fantaseando quizás que uno es liberado por un nuevo y hermoso amante o imaginándonos que ganamos la lotería? Algunos de nosotros nos pasamos la vida esperando; esperando a que pase algo que cambie nuestras vidas. Y aun así, la lección más básica y obvia que la vida ofrece, aparentemente tan difícil de comprender, es la de que la felicidad es un estado mental, y no algo que pueda ser adquirido del mundo exterior o de otras personas.

Todos ambicionamos la felicidad, pero la mayoría de nosotros la buscamos fuera de nosotros mismos; en otras personas, en el trabajo, o en las actividades meramente ociosas. Conforme envejecemos nuestros sueños se desvanecen lentamente. Vamos convirtiéndonos en personas menos idealistas, más pragmáticas. Nos conformamos con lo que tenemos y tratamos de ser filosóficos en relación a esos sueños que nunca se cumplieron, o que sí se cumplieron pero resultaron estar vacíos de la promesa que en otro tiempo habían guardado. En su mayoría nuestras vidas se van asentando sobre moldes previsibles, y mientras tanto lo único que hacemos es contemplar tristemente nuestros sueños rotos o vacíos. En su poema "La Puerta", el poeta e inmunólogo checo Miroslav Holub nos incita a tener el valor de contemplar nuestras vidas con nuevos ojos.

Ve y abre la puerta.
Quizás afuera haya un árbol,
Un bosque, un jardín,
Una ciudad mágica.

Ve y abre la puerta.
Quizás haya un perro hurgando.
Quizás veas una cara, o un ojo,
o la imagen de una imagen.

Ve y abre la puerta.
Si hay niebla,
se despejará.

Ve y abre la puerta.
Aunque no haya nada más
que el tictac de la noche,
aunque no haya nada más
que el sordo aire,
aunque no haya nada,

ve y abre la puerta.
Al menos hará viento.

La puerta de la que el poeta habla es la puerta que se abre hacia dentro para revelar nuestras necesidades más profundas al igual que nuestras más elevadas aspiraciones. La meditación es un modo de abrir esa puerta. Al abrirla das el primer paso en el "sueño" del despertar que, a través de la historia, ha sostenido la imaginación de la humanidad. Es un sueño sin final predeterminado; es una aventura -la aventura de recreamos, de reconvertimos-. Es el gran mito humano del trascenderse a uno mismo.

Llamarlo "mito" no implica que sea irreal. Significa, sin embargo, que es más real; significa que comenzamos a conectar con nosotros mismos de una manera más profunda, a experimentamos a nosotros mismos como partes de algo mucho más grande y más inmenso. Nos adentramos en la totalidad del curso de la vida.

La puerta de la meditación
La puerta de la meditación es la puerta de la conciencia y el amor universal, de la expansión sin un límite conocido. La meditación empieza con el proceso de adentrarse en uno mismo y nos conduce a emerger en la corriente misma de la vida, siendo nuestra separación de ésta la causa de nuestro más profundo descontento. Cuando abrimos esta puerta nunca sabemos lo que vamos a encontrar -sí, puede que sea "un perro hurgando", pero quizás haya "un jardín o una ciudad mágica"-. La meditación es una apertura. Al menos soplará el viento"

Dh. Paramanada del libro Cambia tu mente.

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El enemigo público número 1 de tu felicidad

 

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En toda mi carrera profesional ayudando a personas a cambiar radicalmente sus vidas he tratado todo tipo de casos: relaciones a punto de romperse, personas rotas por haber sufrido una pérdida, heridas de abandono, bancarrota, pérdida de trabajo, falta de realización personal, desequilibrio emocional... Pero todos estos casos tienen algo en común, cualquiera sea la causa que ha llevado a esas personas a un extremo lejos de lo saludable.

Son ejemplos reales de la fábula de la rana y el cocinero. Se cuenta que en una prestigiosa escuela de cocina, a un cocinero novel se le encomendó la tarea de cocer una rana. El muchacho intentó en varias ocasiones colocar la rana en el agua hirviendo sin posibilidad de éxito, ya que el batracio una y otra vez saltaba fuera de la olla nada más tocar el agua. Tras el revuelo en la cocina causado por las peripecias del cocinero para meter la rana en la olla, el jefe de cocina entró a poner orden. Fue entonces cuando el experimentado cocinero en el arte de cocinar ranas desveló al joven cocinero y a todos los presentes cuál era el truco para hervir a una rana sin destrozar todos los cacharros de la cocina.

"Si colocas a una rana en una olla de agua hirviendo, no conseguirás que se quede allí hagas lo que hagas. Lo que tienes que hacer es prepararle un buen baño de agua salada con algunos vegetales donde se pueda sentir bien cómoda. Con el agua todavía fría, deberás colocar a la rana dentro del agua y no se negará a permanecer allí. Una vez esté cómodamente asentada en su baño, enciende el fuego y deja que el agua se vaya calentando poco a poco. A pesar de que el agua suba de temperatura la rana seguirá sintiéndose cómoda y no tendrá ganas de saltar fuera de la olla. Para cuando el agua esté hirviendo, será demasiado tarde para ella. No se habrá dado cuenta de que su vida corría peligro en la comodidad de su baño y tú obtendrás un riquísimo estofado de rana".

Todos hemos mantenido relaciones, trabajos, amistades, hábitos alimenticios, ... por demasiado tiempo hasta llegar a situaciones insostenibles. Corazones rotos, despidos, diabetes... Parece que aparecieron allí de un día para otro, pero si somos honestos con nosotros mismos, llegaremos a la conclusión de que recorrimos ese camino, en mayor o menor medida, por nuestro propio pie.

No me refiero al hecho de tomar malas decisiones, de lo que nadie está libre en el mundo cambiante y vertiginoso que nos ha traído este siglo XXI, sino al hecho de mantener esas malas decisiones a pesar de los reiterados avisos de la vida.

¿Qué nos lleva a hacer eso? Todo empieza con una decisión o con una situación fortuita que, con la información disponible en ese momento, se vislumbraba correcta para nosotros. De la misma forma que la rana, es entonces cuando nos metemos en un agradable baño de agua salada con vegetales que nos hace sentir cómodos. Pero la situación poco a poco va cambiando: factores que no tomamos en cuenta, resulta que el trabajo no era como esperábamos, la persona que elegimos empieza a mostrar comportamientos desagradables, la vida que habíamos planeado no acaba de suceder, quizá un poco más adelante, ...

Todo esto sucede poco a poco, como el agua de la rana, la situación se va calentando pero nosotros seguimos obteniendo cierto grado de comodidad. Nos decimos cosas como: "¿cómo voy a buscar otro trabajo tan pronto?" "habrá tenido un mal día", "yo puedo con esto", etc... Simplemente nos engañamos a nosotros mismos por no asumir una equivocación, un error de cálculo. Esto es así porque en este mundo que vivimos equivocarse es el peor pecado. En lugar de tomarlo como un mero resultado que nos proporciona información para tomar otro rumbo, nos empecinamos en no darnos por aludidos.

En poco tiempo, la situación se habrá convertido en algo demasiado conocido como para cambiarlo. Nos encontramos ya en la olla de agua a punto de hervir pero estamos demasiado entumecidos para dar el salto y salir de ella. Estamos en nuestra mal llamada zona de comodidad.

¿Por qué mal llamada? Porque es muchas cosas pero cómoda no es una de ellas. Puede ser una de las etapas más desagradable y poco satisfactorias de nuestra vida, pero el beneficio percibido de quedarnos allí, en lo conocido es abrumantemente grande. El miedo a lo desconocido, a perder, al éxito, genera muchísima más incomodidad de la que percibimos en la situación conocida, por incómoda y desagradable que esta realmente sea.

En este momento, como a la rana, sólo nos queda una salida, reunir las pocas fuerzas que nos quedan y dar un salto fuera de la olla. Sea lo que sea lo que nos depare la vida fuera de la olla será mejor que lo que nos deparará si nos quedamos dentro: la muerte emocional, financiera, de nuestra autoestima, de nuestra dignidad...

Salir de nuestra zona de comodidad, indudablemente es incómodo, pero nunca nadie ha muerto de incomodidad, sin embargo, vivir dentro de esa zona ha matado más oportunidades y crecimiento que cualquier otra cosa en el mundo.

La felicidad no proviene del conformismo o del miedo. Una vida con miedo no puede vivirse con plenitud. La felicidad es la consecuencia de vivir la vida en un estado permanente de crecimiento, desarrollando nuestro pleno potencial. No es el fin, sino el camino lo que hace la vida digna de ser vivida.

La próxima vez que el hecho de cambiar algo en tu vida te genere cierto grado de incomodidad, véase pereza, miedo, incertidumbre, desgana o que tu voz interior te envíe mensajes como "¿dónde vas a estar mejor que aquí?", "¿quién te has creído que eres?", "al final esto te lo has buscado tú, es lo que mereces" o similares, permítete experimentar la incomodidad. Siéntela. Reconoce que simplemente es una sensación y que no tiene ningún poder sobre ti. Tú decides si "comprar" los argumentos que dicta tu cabeza, si seguir la inercia de la rutina de tu vida o si sigues adelante y das el salto fuera de la olla antes de que sea tarde.
Cuanto más obedeces a la voz, o a la incomodidad, más vas entrando en el abismo de la inactividad, como cuando el agua se va calentando cada vez más pero la rana no se da cuenta hasta que se encuentra con la muerte.

No quiero que te engañes, la sensación de incomodidad, es posible que nunca llegue a desaparecer. Pero eso carece de importancia. De echo, cuando ya no la sientas, si no se ha sustituido por una sensación de contento y plenitud, es seguro que de alguna manera vuelvas a entrar en otra agradable olla de agua fría... por el momento.

El truco es muy fácil. Lo único que tienes que hacer es seguir adelante, con incomodidad o no, con miedo o no. Simplemente dales las gracias por cuidar de ti, por querer protegerte de lo desconocido, esa es su misión sagrada. Te alertan para que tomes las debidas precauciones. Tómalas, pero llegado cierto punto.

Sólo hay un camino: saltar hacia arriba con todas tus fuerzas. 

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Neutralizar comportamientos desagradables con Inteligencia Emocional

 

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Cuando nos topamos con una persona que descarga sus emociones y frustraciones sobre nosotros, podemos elegir entre reaccionar entre lo que consideramos una agresión o, por el contrario, intentar entender lo que siente esa persona.

Piensa en una situación donde alguien se haya comportado de forma desagradable. Te has parado a pensar ¿cuál era su emoción?, ¿cuáles eran sus necesidades?, ¿cómo podrías mostrarle que estabas a la escucha de sus emociones y necesidades?, ¿cuál era el foco de su frustración?.

Este ejercicio de comprensión no tiene nada que ver con ceder, con ser vulnerable o con dejar a los demás que traspasen la línea del abuso. Se trata de aprender a actuar en lugar de reaccionar. De dejar de "comprar" la queja o la provocación del otro para empezar a "ver" y ser capaces de no asumir el asunto del otro como un asunto mío, de ver la situación con desapego y objetividad y no tomarla como algo personal, que no lo es.

Recuerda una situación conflictiva con alguien cercano. Estás en medio de una situación que genera en ti tensiones y nervios. A cada frase de tu interlocutor, te preparas para responder, para lanzar un nuevo argumento. Escuchas las frases, interpretas las intenciones... estás pendiente de las palabras y no de la relación.

A tu interlocutor no lo consideras tanto una persona, cuanto un problema que se ha de resolver. Tienes que tener razón.

En una situación así, imagina que en el punto álgido de la discusión dejas de considerar el problema de "alguien que no está de acuerdo conmigo" y comienzas a observar a esa persona que está dando su opinión, que busca argumentos para defenderla, que, como tú, ha dejado la relación a un lado por el triunfo de su idea.

Durante algunos momentos, observa su respiración, su rostro, su energía... Mira todo el odio y el rencor que despide. Mira con toda la compasión que puedas, porque esa imagen es la imagen de ti mismo. Ese eras tú hace tan solo unos minutos. Despréndete de esa imagen de ti. Esto no es ceder, es deshacerte de tu propio dolor. Porque querer herir al otro con tu propio rencor es como querer envenenar a alguien tomándote tú mismo el veneno. Simplemente, no funciona así.

La escucha empática es uno de los pilares de las relaciones armoniosas. La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de saber qué siente y qué piensa. En un conflicto, nos centramos en nuestras dificultades y pensamos que el responsable es el otro. Pero nos olvidamos que nosotros también somos el otro para los demás.

 

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El éxito no da la felicidad

 

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Párate a pensar en un momento, cuándo fue la última vez que fuiste feliz. ¿Qué ocurrió? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué había de diferente? Quizá estabas con una persona nueva, habías conseguido un ascenso, alguien te había hecho un reconocimiento. ¿Recuerdas si había esfuerzo, lucha, o dificultad? Creo que no.

La felicidad no funciona así, el esfuerzo y la lucha generan tensión, estrés, ansiedad. Es muy importante tener una meta en la vida, un motivo para vivir, esto es lo que realmente genera felicidad. ¿Tienes un verdadero motivo para vivir?

Cuando alcanzamos una meta, sentimos felicidad, exaltación, satisfacción, como quieras llamarle. Pero ¿cuánto dura esa sensación? Pareciera que una vez que alcancemos el éxito en algo, seremos felices para el resto de nuestras vidas: cuando apruebe la oposición ¿a cuántos funcionarios verdaderamente felices conoces?; cuando Miguelito me ame, cuando me promocionen, cuando acabe de pagar la hipoteca, cuando consiga otro trabajo.

El asunto es que la felicidad que deriva la consecución de una meta es siempre temporal. No dura para siempre. Nuestra voz interior en seguida nos indicará una meta más lejana, con otra promesa de la felicidad. "Ahora sí seré feliz". ¿Y qué pasa entonces? que el trabajo no es como esperaba, resulta que Miguelito no es tan genial como pensaba, en este nuevo puesto tengo que trabajar más horas y no veo a mi familia...

Entonces surge una nueva promesa de felicidad: cuando monte mi propia empresa, cuando me divorcie seré feliz, cuando tenga una nueva pareja seré más feliz... y por qué no decir una de las más populares: cuando me jubile seré feliz. Lo malo de esta última es que cuando finalmente nos jubilamos nos damos cuenta de que aun así no somos felices. Es por esto que a muchas personas, poco después de jubilarse, se les presenta una enfermedad grave y mueren. ¿Te suena esta historia?.

Es el juego de perseguir la zanahoria. Utilizamos como motivador una felicidad futura que nunca llega. Vivimos como los hámsteres corriendo en la rueda, más y más deprisa, en una trampa sin fin. Y después, ¿qué pasa después? Que la vida se acaba.

¿Qué podemos hacer entonces?. Pues empecemos por abandonar la zanahoria. Pero cuidado, la zanahoria no es la meta, es el resultado. Tengamos una motivación, auténtica, verdadera por la que vivir. No es el apego a la meta, sino el apego al resultado lo que impide nuestra felicidad.

Además, se realista por un momento, el resultado NUNCA dependió de ti. Entonces, ¿Tengo que dejar de hacer todo lo que esté en mi mano para conseguir la meta? Por supuesto que no. El seguimiento de la meta es tu trabajo, tu misión. Si no pones toda la carne en el asador, difícilmente conseguirás lo que quieres, aunque podrías conseguirlo. Cómo lo hagas es tu elección. Pero, en cualquier caso, el resultado nunca dependió de ti.

Como dijo Claudio Coelho en el Alquimista, somos como ese malabarista en medio de la plaza que, con sólo dos manos, solamente puede manejar dos de los malabares al mismo tiempo. Necesariamente, en el momento adecuado, se tiene que aventurar y lanzar graciosamente el resto de los malabares al cielo, confiando en que describan su figura en el aire y caigan de vuelta en sus manos, para volver a ser lanzados en un juego sin fin.

¿Y tiene que entrenar el malabarista? Por supuesto. ¿Tiene que poner todo su esfuerzo y luchar por dar el toque maestro a su ejercicio? Creo que no. Un magnífico trabajo depende más de la dedicación, la perseverancia y el amor que se le entregue, que al esfuerzo, la lucha y la ansiedad. ¿Cómo puedes amar algo que te quita en lugar de darte? ¿Cómo puede estar tu trabajo marcado por tu excelencia si no le pones lo mejor de ti? ¿Y qué es lo mejor de ti? Tu esencia. Tu amor.

Cuando pones todo de ti en lo que haces, lo sabes porque se da un sentimiento de disfrute, el tiempo parece detenerse, la sensación de ti mismo desparece. Fluyes. Esos momentos cumbre son los que nos realizan, los que nos llenan de satisfacción, de amor, nos llenan, no nos vacían, somos capaces de todo. Ahora sí. Esto es.

Si analizas estas experiencias, en lo que se diferencian de las otras, las del esfuerzo y la lucha, no es el resultado final. No son los 'qué' alcanzas, sino los 'cómo' los alcanzas. Es el camino, lo que pones en tu vida, cómo decides vivirla, cómo alcanzas tus metas lo que te aporta felicidad. No sólo en el resultado, sino en el camino.

La felicidad no puede estar en el futuro, porque el futuro no existe. Lo único que existe es el ahora, ahora y ahora y ahora.... Es este momento el único que siempre tendrás. ¿Qué tendría que pasar para que fueras feliz ahora? En tu mundo, según lo vives en este momento, tendrías que estar consiguiendo algo permanentemente. Pero la vida no funciona así.

Imagina el momento más importante de tu vida. El momento en el que no te quedarán ya más momentos. Cuando seas consciente de que ese momento ha llegado y te hagas la pregunta ¿he sido feliz? ¿de qué momentos te acordarás? Llena tu vida AHORA de esos momentos. No lo dejes para mañana, porque el mañana nunca llega. Sólo existe el ahora...

 

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Vive la vida, persigue tus sueños

"No eliges las cartas que te tocan, pero como jugarlas sí es una elección" Este es el mensaje de la última conferencia del profesor Randy Paush, dedicada a sus hijos, a quienes, tras haber sido diagnosticado de un cáncer de páncreas teminal, quiso transmitir cómo vivir la vida, sin dejar de perseguir sus sueños.

 

 

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